Súplica a la Santísima Virgen María

<p><span><i>Desde hace más de un año el mundo entero es rehén de una élite que con el pretexto de la pandemia intenta sentar las bases para el Gran Reinicio y la instauración del Nuevo Orden Mundial. Esta última revolución, planeada por los enemigos de Dios y del género humano, es ciertamente una obra infernal y como tal es preciso combatirla recurriendo a las armas espirituales de la oración, el ayuno y la penitencia. Exhorto a los fieles católicos a rezar diariamente el Santo Rosario durante el mes dedicado a la Santísima Virgen, añadiéndole esta súplica. Que la Mediadora de todas las Gracias, Reina de las Victorias, nos auxilie con su patrocinio en estos momentos de apostasía y nos conceda la virtud de la fortaleza para saber resistir el mal y obtener la conversión de los pecadores.</i></span></p><p><span>+Carlo Maria Viganò, <i>Arzobispo</i></span></p>&nbsp;<p><span> </span></p><p><span>Augusta Señora y Reina del Cielo, dirige la mirada a nosotros tus hijos en estos momentos de tinieblas y aflicción. No desdeñes nuestra oración humilde y confiada, escúchala en un momento en que las fuerzas del Enemigo se multiplican en un asalto infernal contra Dios, contra su Iglesia y contra la familia humana. </span></p><p><span>Tú que eres modelo y ejemplo de humildad y obediencia a la voluntad de Dios, ilumina a nuestros gobernantes para que recuerden que la autoridad que ejercen procede del Señor y que deberán responder ante Él, justo Juez, del bien no hecho y del mal cometido. Tú que eres Virgen fiel, enseña a quienes gobiernan a cumplir los deberes morales a los que sus funciones les obligan, rechazando todo entendimiento con el vicio y el error.</span></p><p><span>Tú que con tu intercesión ante el Trono de Dios sanas los males del alma y el cuerpo y con justa razón eres invocada como Salud de los enfermos, guía a los médicos y al personal sanitario en su profesión, ayudándolos en la cura de los enfermos y la asistencia a los más débiles y dándoles valor para enfrentarse a quienes tratan de obligarlos a matar y a causar enfermedades con tratamientos inadecuados y fármacos dañinos. Invoca a Nuestro Señor, Divino Médico de las almas, para que les despierte la conciencia haciéndoles ver la conciencia de su misión y el deber de procurar la vida y la salud del cuerpo. </span></p><p><span>Tú que en la huida a Egipto salvaste a tu Hijo divino de la matanza de Herodes, libra a tus hijos de los peligros morales y materiales que los asaltan. Protege a los niños de la grave pestilencia del pecado y el vicio y de los planes criminales de la dictadura ideológica que intenta atacar su cuerpo y su espíritu. Fortalece a los padres y los educadores para que se opongan a que experimenten en nuestros hijos medicamentos experimentalmente peligrosos y moralmente ilícitos. Frustra los intentos de cuantos atentan contra su inocencia pervirtiéndolos desde pequeños mediante la corrupción de las costumbres y el descarrío intelectual.</span></p><p><span>Tú que fuiste consolada por la presencia de tu Hijo en el paso a la vida eterna, asiste a los enfermos, los ancianos y los moribundos, sobre todo a los que por culpa de normativas inhumanas afrontan la muerte en la soledad de una cama de hospital y privados de los sacramentos. Dales consuelo, y muévelos a arrepentirse de sus culpas y a ofrecer sus padecimientos en reparación por los pecados cometidos para que puedan cerrar los ojos en la consolación de la amistad con Dios.</span></p><p><span>Tú que eres invocada como Madre de los sacerdotes, ilumina a nuestros pastores para que abran los ojos a los peligros actuales y sean testigos coherentes de vuestro Hijo Cristo, valientes defensores del rebaño que les ha confiado el Señor y valerosos adversarios del error y del vicio. Líbralos de todo respeto humano y toda connivencia con el pecado. Inflámalos de amor a Dios y al prójimo, ilumina su mente y estimula su voluntad.</span></p><p><span>Tú que ahuyentas a los demonios infernales, desbarata los diabólicos planes de esta odiosa tiranía, el engaño de la pandemia y la mentira de los obradores de iniquidad. Haz relucir la luz de la Verdad sobre la mentira, así como la luz verdadera de Cristo luce sobre las tinieblas del error y el pecado. Confunde a tus enemigos y humilla bajo tus pies la soberbia cabeza de quienes osan desafiar al Cielo e instaurar el reinado del Anticristo.</span></p><p><span>Tú que eres por divino decreto Mediadora de todas las gracias y Corredentora nuestra, obtennos la gracia de ver triunfar tu Corazón Inmaculado, al cual nos consagramos nosotros, nuestra familia, nuestra ciudad, la Santa Iglesia, nuestra Patria y el mundo entero. Así sea.</span></p><p style="text-align: right;"><span>13 de mayo de 2021</span><em><span>Aparición de Nuestra Señora de Fátima</span></em></p>

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